sábado, 21 de noviembre de 2009

CULTURA ANIMAL EN VENEZUELA

Perros y gatos en situación de calle.

      Los llaman mestizos, callejeros o criollos. Algunos tuvieron un hogar en el pasado, extrañan ese lugar caliente para dormir, la comida servida en su plato, el agua fresca a la cual recurrir después de los juegos con sus familiares humanos, entre tantas otras cosas de su antigua vida. Mientras, otros nunca tuvieron nada más que maltrato, nacieron en la calle y a ella se deben.

      En ambos casos, la vida en la calle está llena de peligros.




      Éstos animales deambulan por las calles, duermen en plazas, aceras o en cualquier lugar donde su techo sea el cielo. Hurgan entre la basura y se posan fuera de los restaurantes pues siempre están hambrientos.


      Le temen al hombre y no es por casualidad.




     Darles muerte, ha sido la solución más común. Tomarlos para encerrarlos, atropellarlos con los automóviles o envenenarlos, son prácticas recurrentes en Venezuela.

      Son molestos, afean las calles, son algunas de las impropias razones de las que se valen los que acaban con sus vidas, olvidando el gran potencial que tienen para el adiestramiento pues suelen aprender más rápidamente que los perros criados en hogares. Asimismo, son estrategas, se reúnen en grupos pero son discretos, unos intentan pasar desapercibidos ante las personas por miedo a recibir golpes, otros más arriesgados, toleran el maltrato con menor paciencia y apuestan a la agresividad como respuesta.


El problema: cultura animal.

      Pero el centro de esta problemática es la sociedad y cada uno de sus integrantes, la poca cultura animal que se ha desarrollado.




      En Venezuela, es común escuchar a las personas exigiendo que les sean respetados sus derechos, olvidando que la especie humana es parte del conjunto de especies animales, pero ellos, los otros animales no hablan, no pueden comunicarse efectivamente con la población para hacer valer sus derechos.

      Estos están contemplados en la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, compromiso al cual, Venezuela está suscrita hace más de tres décadas.

      Los animales, tienen principalmente derecho a la vida, a que se les cuide y proteja, a no ser torturados ni explotados en espectáculos para la diversión del hombre, a vivir en libertad y a la satisfacción de sus necesidades básicas.

      Es un problema ético, de valores y educación en el hogar pero también es responsabilidad de las autoridades competentes del Estado.


Compromiso asumido por el Estado venezolano, no cumplido: Declaración universal de los derechos del animal.

      Venezuela está suscrita a este compromiso, sin embargo no ha cumplido con sus obligaciones.


En búsqueda de soluciones.

      El texto de la Declaración Universal de los derechos de los animales permaneció dormido en Venezuela, hasta la última década en que algunos activistas decidieron unirse y conformar distintas ONG que protegen a los animales.




      Así se fue gestando lo que hoy es considerado el Movimiento Pro-Animal Venezolano, presente a lo largo y ancho del territorio nacional. Compuesto principalmente por Animanaturalis, Asociación de protección animal y ambiental PRANAM, Asociación Pro-Defensa de los Animales APROA, Ceprocan, EcoFauna, entre otros, luchan por el establecimiento de un marco legal que defienda a los animales.





      En cualquier calle de Venezuela se pueden encontrar estos perros y gatos productos del abandono. Por ellos, luchan las ONG protectoras de animales en el país. Los rescatan, curan sus enfermedades, les buscan hogar y monitorean el comportamiento de la familia para con el animal. Además, intentan concienciar a la población en la medida de sus posibilidades.

      Al momento, batallan por la aprobación de la Ley de Protección Animal, la cual, parafraseando a Gandhi, significaría un símbolo de progreso de la sociedad venezolana, al ser parte importante del desarrollo de la cultura animal en el país.






La solución está en cada uno de nosotros.

      Si usted tiene una mascota, por favor cuídela, respétela y defienda sus derechos. Nunca piense que abandonarlo es la solución; si se porta mal… edúquelo.

      Si no la tiene, le recuerdo que existe la posibilidad de adoptar porque hay muchos animales en estado de abandono, maltratados, que necesitan una familia capaz de ofrecerles cariño y lo cuidados necesarios.

      En el caso de que sea usted un amante de los perros de raza pura, que se parezcan a la publicidad de un producto en especial o simplemente porque su raza esté de moda, téngalo, pero si además le es posible adoptar uno de estos animales sin suerte apele a su lado sensible y adopte.

      Por último, le invito a pensarse mudo, perdido en la calle, sin tener a donde ir ni que comer ¿no le gustaría ser adoptado?



      Los callejeros, aunque no tengan dueño son responsabilidad de todos.

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